viernes, 10 de febrero de 2012

Impacto

Sí… Priscila ya lo sabía. Corrió para decírselo, pero se quedó sin voz. Siguió adelante, se lo escribiría, pero sus manos se adormecieron. Siguió adelante, pero perdió el dominio de las piernas. Mientras tanto, Juan partía a Ezeiza, pues Europa sería su último lugar de residencia. Lo que Priscila no sabía es que Juan sí sabía que era su padre. Priscila nunca pudo recuperar la voz ni el dominio del cuerpo.

10 comentarios:

Eleonora Beatrice dijo...

Queridos amigos, quiero agradecerles por su compañía.
Abrazos .
Eleonora.

fus dijo...

No le dejas a la pobre Priscila ni una puerta donde pueda emitir su mensaje, aunque este no tenga valor para el receptor. Es un microrrelato genial y con tintes de incomunicaciòn humana.

Un fuerte abrazo

fus

David C. dijo...

Priscila se traumo.

Juan Ojeda dijo...

Por favor cómo duele la incomunicación; el micro parece una puerta ventana cerrada y una persona hundiendo la cara contra el vidrio. Me encantó.

Un abrazo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Una historia inmensa envuelta en el mínimo de palabras.

Este micro, Eleonora, es un martillazo de lucidez crítica que hace añicos la actitud de alejarse en vez de acercarse.

Un abrazo,

Humberto Dib dijo...

Voy a tratar de no hacer ningún comentario teórico (se me hace difícil con un texto así)

Un juego de silencios y gritos ahogados, de movimientos coartados e imposibilidades. Creo que le cerrás todas las posibilidades al personaje, debería haber sido aquel que no sabía cómo era una mujer.

Corto y concentrado.
Un beso.
HD

Liliana G. dijo...

La voz de Priscila ahogada por los "secretos de familia". Juan se merecía todos los gritos.

Estremecedor relato, un "impacto" que no ofrece posibilidades de redención.

Un beso, Eleonora :)

Jorge Ampuero dijo...

Tienes una prosa interesante y degustale. Espero regresar.

Saluditos :)

http://facebook.com/jorgeampuero777

salvadorpliego dijo...

Precioso tu escrito. Da mucho en que pensar. Gracias por compartirlo.

moderato_Dos_josef dijo...

Creo querida Eleonora que viajar y moverse está muy bien, pero eso a veces como que nos lastra no?

Encantado de visitarte de nuevo.
Estaba escribiendo un libro que me mantuvo alejado. ahora regreso.

Besos.