viernes, 13 de enero de 2012

Soledad

Como todas las noches, Ariel contemplaba el rostro de su mujer. Soledad era muy bella.

Bajo las estrellas, que el marco de la ventana de su habitación le permitía ver, él servía dos copas con vino para beber junto a ella. Ariel le contaba cómo había sido su día y todos los pensamientos de amor que pasaban por su mente al recordarla. Estaba tan enamorado que no podía imaginar un solo momento de vida sin Soledad.

Llevaban juntos diez años, pero para él era como si fuese el primer día de casados.

Ese amor tan intenso, tan puro, tan romántico y novelesco lo había llevado a una extrema obsesión por esta mujer. Mientras tanto, el paso del tiempo volvía a Soledad más amarilla en el portarretrato de la mesa de luz.

12 comentarios:

fus dijo...

Eleonora como me sorprendes en cada uno de tus relatos, desde que empiezo a leerlo se que llegado un momento me quedarè perplejo ante tù historia.
El ser humano necesita amar aunque sea una quimera.
Me ha encantado tu relato.

un fuerte abrazo

fus

Juan Ojeda dijo...

Y pensar toda la gente que tiene una relación muy parecida, pero no con fotografías ni recuerdos sino con otras personas...

Es tan común llamar amor a esa dudosa extensión de uno mismo, de los huecos propios.

Fuerte abrazo; dulce ironía que su nombre sea Soledad.

Humberto Dib dijo...

Hace unos meses abrí una caja con fotos de ex-novias. Uf, ya sé, no debería guardarlas, pues a las 'actuales' no les gusta las 'ex", pero el tema es que todas estaban muy amarillas, tan amarillas que no a todas pude reconocerlas como novias. Y eso que están vivas... biológicamente, claro.
Muy buen texto (no deberías quejarte).
Un beso enorme.
HD

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¿Puede haber algo peor que el amor no correspondido, sea por la causa que sea?

Me viene a la mente aquel verso de Sabina que decía "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió".

Buen trabajo, Eleonora.

Un abrazo,

laindefensiónaprendida dijo...

Esta vez sí, sobrecogedor.
Un beso

David C. dijo...

Hay personas que nunca pueden avanzar porque viven en el pasado. La idea es vivir "con" el pasado, no "en" el pasado.

emiliano dijo...

"Estaba tan enamorado que no podía imaginar un solo momento de vida sin Soledad."

sin la mayúscula sería un premonitorio oxímoron de lo que es el desenlace.

saludos.

Maria O.D. dijo...

me esperaba todo menos eso, sin duda este es un relato que estruja el alma. ¡saludos!

Sabrina dijo...

El relato es muy bueno, pero quiero resaltar como vas armando las frases, la colocación de cada elemento parece salida de la mano de una maestra. No es común en la blogósfera que una mujer defina oraciones de esta forma. Te felicito por el cuidado con el que construyes la historia.

Besos.
Sabri!!

Eleonora Beatrice dijo...

Estimada Sabrina:
Muchas gracias por tu comentario. No sé cómo definen las mujeres oraciones en la blogósfera, yo sólo escribo desde mi estilo y así es como me gusta compartirlo. Por otro lado, no tengo por intención ser una maestra.
Un abrazo.
Eleonora.

Luciana dijo...

El texto me pareció bueno pero la respuesta a sabrina fue un poco bruta, ella estaba hablando muy bien de vos no era necesario quitarsela de encima con falsas modestias. Si un lector dice que le parece que sos maestra es así, es la vox populi. Si querés ser escritora asumí que la opinión es del lector y dejalos ser.
Una pena.

Lu

Eleonora Beatrice dijo...

Luciana: mi intención con Sabrina no fue esa, sólo transmití mi punto de vista. Agradezco tu comentario y lo tendré presente.
Cariños.
Eleonora.